Ya Dios mismo comienza
a correr nuestra suerte.
y a explicar el dolor,
y la vida y la muerte,
y a dar sentido a un mundo.
que sin Él no lo tiene,
que sin Él es absurdo.
y se acaba y se pierde.
Mario Míguez. Creéis que llora en vano
Creación Contracorriente
Ya Dios mismo comienza
a correr nuestra suerte.
y a explicar el dolor,
y la vida y la muerte,
y a dar sentido a un mundo.
que sin Él no lo tiene,
que sin Él es absurdo.
y se acaba y se pierde.
Mario Míguez. Creéis que llora en vano
Nació de aquel mirar nuestra alegría,
-el humano mirar en cuyo vuelo
El silencio de Dios buscaba al hombre-,
Y una estrella brilló, la que aún nos guía,
y la estrella de Belén que está en el cielo
como se forma en nuestra boca un nombre.
Luis Rosales. De cómo al contemplar por vez primera los ojos
de su hijo nació una estrella nueva. (Frag.)
¡ Y cómo se descolgaban
los ángeles desde el Cielo!
¡Y con qué alegre revuelo
por el techo se le entraban
a María! ¡Cómo daban
sus alas sobre el cristal
de las ventanas, igual
que si rompieran espuma!
¡Cómo pusieron de plumas
los ángeles el portal!
Alfonso Canales.
Contigo vengo, Dios, porque estás solo
en soledad de soledades prieta.
Conmigo vengo a Ti, porque estoy solo,
sintiendo por el pecho un mar de pena.
Que tristeza me das, Dios, sin nadie,
que te descanse, Dios, de tu grandeza;
que te descanse de ser Dios, sin nada
que te pueda inquietar o te comprensa.
Que tristeza me doy, perdido en todo,
y todo mudo, tan lejano y cerca,
cada vez más presente ante mis ojos
en un mutismo que no se revela,
con el corazón loco por saberte,
preguntando en la noche que se adensa.
Ramón de Garciasol. Hombre en Soledad (frag.)
Algún día, una mañana clara, nos vamos a despertar de un largo sueño, y la eternidad que estaba oculta estallará en el aire y resplandecerá.
Ricardo Monti. Una noche con el Sr. Magnus e hijos.
Dedicado al Padre Eduardo Graham, que dirigió esta pieza teatral, ya en presencia de Dios.
No haya ningún cobarde. Aventuremos la vida. Pues no hay quien mejor la guarde que el que la de por perdida.
Santa Teresa de Jesús
No sobran sino que faltan en América española los ensayistas capaces de hacer en la tradici6n católica la bajada profunda de la investigación y la ascensión ágil que nos devuelva los viejos metales de la creencia, resplandecientes, transfigurados o plenamente resucitados.
Gabriela Mistral. Pensamiento de América. Diario Mercurio, Santiago de Chile, 1943
La realidad universal se encuentra lanzada a1 infinito. Aparece el movimiento como la ontológica respuesta que las criaturas todas explayan perennemente ante la solicitación de la infinita perfección de Dios, acto puro e inmóvil. Desde la más mínima y parva realidad del ser hasta los más eminentes y encumbradas realizaciones criaturales, se alza y se levantará siempre la tendencia a lo absoluto, tendencia que brota de la indigencia e inopia del ser contingente, gimiente y ansioso de rupturar 1os limites, en afán imposible y tremendo.
Clarence Finlayson. Hombre, mundo y Dios
No era una fijación, no era la superstición de un beato.
Maestro Mossa no era un beato: se había dejado acompañar por el Señor toda la
vida, y Él le había acompañado en sus pobres obras; y la oración que antes de
la clase rezaba con los chicos era una especie de acuerdo que cada día
establecía con Él. Rezar él, sí, pero sobre todo hacer rezar a aquellos
chiquillos, qué por lo menos durante un instante se verían liberados del mal.
Salvatore Satta. El día del juicio.
¿Y qué es la santidad?, pues no es otra cosa que la resurrección, en el hombre pecador, del estado de inocencia del primer hombre merced a sus esfuerzos por adquirir las virtudes. El alma santifica al cuerpo. El rosario estaba sin cesar en las manos de un santo; pues bien, por el contacto continuado con su cuerpo, este objeto ha sido penetrado por una fuerza santa, la fuerza del estado de inocencia del primer hombre. He aquí el misterio de la naturaleza espiritual…
Relatos de un peregrino ruso
Los fariseos quieren que los demás sean perfectos
lo exigen.
No saben hablar de otra cosa.
Pero Yo soy menos exigente, dice Dios.
Porque Yo sé bien lo que es la perfección y no exijo
tanto a los hombres.
Precisamente porque Yo soy perfecto y no hay en Mí más que
perfección,
no soy tan difícil
como los fariseos.
Soy menos exigente. Soy el Santo de los santos y sé lo que es
ser santo,
lo que cuesta, lo que vale.
Son los fariseos los que quieren la perfección.
Pero para los demás.
Encuentran siempre indignos a los demás,
encuentran indignos a todo el mundo.
Pero Yo, dice Dios, Yo soy menos difícil,
y encuentro que un buen cristiano, un buen pecador
de la común especie es digno de ser mi hijo
y de reclinar su cabeza sobre mi hombro.
Charles Péguy. Los fariseos
No hay tragedia sin Deus ex machina, ni tribulación de Job sin que advenga Jahweh a rendir juicio desde el torbellino. Contra el "sic vos non vobis", característico de la vida animal, se alzan en el corazón de nuestra cultura las promesas espirituales de la carne y de la sangre sacrificadas para adquirir conciencia de la vida eterna.
Juan Larrea. Razón de ser
Cercado entre cosas mortales
(También el cielo estrellado acabará)
¿Por qué ansío a Dios?
Giuseppe Ungaretti. Condena
El pensamiento secular es lo que queda después de un proceso
de vaciamiento progresivo que opera desde hace unos cuántos milenios. Animales,
dioses, - en plural y en singular-, demonios, ángeles, santos, almas, espíritus
y , en fin, hasta los principios y voluntades han sido gradualmente vaciados. Se
han convertido en materia de investigación. Siguen presentes, pero los libros.
John Locke.
Daniel: Todos los soñadores sabemos que el mundo no es sólo
esta sucia realidad que nos rodea: que en él también hay, aunque no lo parezca,
una permanente y misteriosa maravilla que nos envuelve.
Irene: ¿Verdad que sí?
Daniel: Si. Y esa maravilla nos mira, y nos vigila, y nos penetra…Y,
algún día, puede que logremos verla cara a cara.
Antonio Buero Vallejo. Irene o el tesoro