"El arte que trasciende, que ayuda a ver y encontrar al otro, que es expresión de la tradición y de la renovación de la fe y de belleza". Benedicto XVI

sábado, 24 de junio de 2017

Tan lejos de Dios


¡Oh eterna revolución de estrellas consteladas,
Oh eterna recurrencia de estaciones tercas,
Oh mundo del otoño y la primavera, del nacimiento y la muerte!
El ciclo sin fin de idea y acción,
De creación infinita e infinito experimento,
supone conocer el movimiento pero no la quietud;
conocer el habla pero no el silencio;
conocimiento de palabras pero ignorancia del Verbo.
Todo nuestro conocimiento nos acerca a nuestra ignorancia,
toda nuestra ignorancia nos acerca a la muerte,
pero estar cerca de la muerte nos supone estar cerca de Dios.
¿Dónde está la vida que perdimos viviendo?
¿Dónde la sabiduría perdida en el conocimiento?
¿Dónde está el conocimiento que hemos perdido en la información?
Los ciclos del Cielo en veinte siglos
de Dios nos alejan y al polvo nos acercan.

T.S. Eliot. Coro de la Roca (frag.)

martes, 20 de junio de 2017

La multitud que acompaña al solitario


El culto verdadero a Dios trasciende el tiempo, la cultura, el lenguaje y la nación. Cuando adoramos a Dios y al Cordero, nos unimos a una vasta multitud de santos de todas las gentes y todas las eras de la historia (Ap 7,9-17). Entender que somos parte de esta multitud hace que seamos menos propensos a ser utilizados por una lealtad monstruosa a tribu o nación. Es menos probable que permitamos que las obsesiones y perspectivas de nuestra generación eclipsen la sabiduría alcanzada por los santos a lo largo de las edades. Respetaremos y aprenderemos de la reflexión teológica, las disciplinas espirituales, los credos, las convicciones éticas de creyentes a lo ancho del mundo y a través de las generaciones. No abandonaremos esas partes de la Sagrada Escritura que desentonan con nuestras preferencias políticas o culturales.

J.Nelson Kraybill. Apocalipsis y Lealtad

sábado, 17 de junio de 2017

Las noches y los relámpagos


Agradezco haber sido la Bernardita a la que amenazaron con llevar a la cárcel porque te vi a ti, Madre... Agradezco que fui una Bernardita tan pobre y tan miserable que, cuando me veían, la gente decía: "¿Esa cosa es ella?", la Bernardita que la gente miraba como si fuese el animal más exótico...

 Por el cuerpo que me diste, digno de compasión y putrefacto..., por mi enfermedad que arde como el fuego y quema como el humo, por mis huesos podridos, por mis sudores y fiebre, por los dolores agudos y sordos que siento..., te doy las gracias, Dios mío.

Y por el alma que me diste, por el desierto de mi sequedad interior, por tus noches y por tus relámpagos, por tus rayos,.., por todo. Por ti mismo, cuando estuviste presente y cuando faltaste..., te doy las gracias, Jesús.

Santa Bernardita. Testamento

miércoles, 14 de junio de 2017

Lugares de encuentro


El mundo creado que nos rodea es como una voz que nos habla. Sí nuestra fe es débil esa voz provoca en nosotros la distracción, nos separa de Dios y nos centra en nosotros mismos. Con el aumento de la fe se produce el proceso opuesto; el mundo extemo empieza a hablarnos de Dios, nos concentra en Dios y nos impulsa hacia él. Se convierte en un signo de su presencia, nos ayuda a entablar contacto con él y se transforma en un lugar de encuentro con él.

Tadeus Dajczer. Meditaciones sobre la fe

sábado, 10 de junio de 2017

El disfrute de este mundo



Frente a Juan el Bautista, «que no comía ni bebía» (Mt 11,18; cf. Me 1,6) y cuyos discípulos ayunaban (Mt 2,16-22) —en actitud coherente con el adusto mensaje del juicio divino que el Precursor proclamaba—, Jesús aparece en los evangelios participando con frecuencia en banquetes, hasta tal punto que sus adversarios llegan a acusarle de ser «un comilón y bebedor de vino, amigo de publícanos y pecadores» (Mt 11,19; Le 7,34). Esta acusación, tan injuriosa para Jesús, que los evangelios nos conservan, responde sin duda a la realidad histórica, ya que es impensable que pueda haber tenido su origen en el ámbito de la primera comunidad cristiana (...)

El reino se presenta no sólo como promesa de un futuro, sino como realidad anticipada ya bajo el signo de la comida festiva Jesús se distancia de los antiguos profetas, pero sobre todo de la mentalidad apocalíptica de su tiempo, que excluía toda realización del reino aquí en la tierra, remitiéndola a una edad futura, celestial, que seguirá a la edad presente (...)

El hecho de que las comidas de Jesús no se realicen dentro de un ámbito sagrado, sino que acaezcan en la cotidianeidad de la existencia misma, es también un signo de la incardinación inicial de los bienes mesiánicos futuros en la vida presente, en el normal proceso de la historia.Una segunda novedad que caracteriza a las comidas de Jesús es la participación en ellas de los pecadores, lo cual escandaliza a muchos de sus contemporáneos piadosos El convite, para Jesús, no queda enmarcado en los estrechos límites de un acto social convencional. Ni siquiera se reduce a un acto de hospitalidad o confraternización humana (aunque también sea eso), pues para ello bastaría con invitar a los amigos y conocidos algo que Jesús trata de superar, evidentemente (cf Le 14,12) Antes bien, las comidas festivas se convierten para Jesús en signo de la acogida gratuita y generosa de Dios para con los pecadores y, por ello, en signo concreto de gracia y de alianza nueva, de presencia del reino de Dios.

Manuel Gesteira Garza. La Eucaristia misterio de comunión

jueves, 8 de junio de 2017

La presencia de los santos


A medida que daba a conocer mis miedos, crecía en mí la conciencia de la presencia de los santos. En cierto sentido, ellos estaban más presentes que yo, porque eran más conscientes, estaban más despiertos y más vivos en Dios. Eran como hermanos mayores que habían acudido a ayudar al pequeño cuando se ha hecho daño. Mi oración se convirtió en una conversación que los incluía a todos.

Scott Hans. Ángeles y santos

lunes, 5 de junio de 2017

El espacio para el encuentro


Pero la fe no tiene nada que ver con el lodazal de la experiencia religiosa; la fe es milagro, salto en el vacío, espacio vacío) por la gracia de Dios. La justificación viene únicamente a través de la fe, pero aquí «fe» significa fidelidad de Dios. La fe del creyente es espacio vacío para la fidelidad del Dios de las promesas.

Rosino Gibellini. La Teología del siglo XX