
Si, desconsoladoramente, se tuviera que vivir en un mundo en el que solo hubiera lo útil y disponible, pero no el alegrarse con algo sin finalidad inmediata; si no hubiera más que ciencia aplicada , pero no una reflexión filosófica de la totalidad de la vida; si solo hubiera que investigar , pero no recordar ; si solo diversión o cotidiano entretenimiento , pero no fiesta real , ni poesía, ni música, no cabría con razón sino desesperarse , al estar cercado , en un “mundo mundano”, desacralizado, sin superar el aquí y ahora de la mera actualidad histórica, para acceder a un espacio existencial pensado en verdad para nosotros , no al modo de una reflexión filosófica ni de una conmoción musical , sino haciendo plena la vida, como por ejemplo y sobre todo, en la acción litúrgica.
Josef Pieper. La Fe ante el reto de la cultura contemporánea