Gustave Moreau. Via Cruxis
CRISTO CRUCIFICADO
Tus impacientes pies ya no pueden andar
para nosotros y nuestro bien eterno,
como siempre anduvieron; pues ¿cómo andar,
¡ay!,
entre tanta desgracia?
Tus manos ya no puedes levantar
para dar, y con todo, tu mano sigue dando;
da, pero, ¡ay!, el don eres tú mismo;
que, aunque clavada, da y es libre,
aunque clavada ...
Richard Crashaw
CRISTO CRUCIFICADO
Tus impacientes pies ya no pueden andar
para nosotros y nuestro bien eterno,
como siempre anduvieron; pues ¿cómo andar,
¡ay!,
entre tanta desgracia?
Tus manos ya no puedes levantar
para dar, y con todo, tu mano sigue dando;
da, pero, ¡ay!, el don eres tú mismo;
que, aunque clavada, da y es libre,
aunque clavada ...
Richard Crashaw
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