"El arte que trasciende, que ayuda a ver y encontrar al otro, que es expresión de la tradición y de la renovación de la fe y de belleza". Benedicto XVI

viernes, 2 de enero de 2015

Comenzar el año invocándote




STABAT MATER

A Emilio Arroyal Cañas

Para encontrarte aquí, Niña María,
comida por la lepra de tu pena,
hay que saltar Belenes de azucena
y un Nazaret de fina artesanía.

Hay que saltar por ramos de alegría,
por pozos de Samaria, por la arena 
del mar de Tiberíades, por la buena
palabra de un ladrón en agonía.

Hay que saltar, Señora, y verte oscura
muerta ya con su muerte, acorralada,
perdida entre tus vastas soledades.

Y sentirse vivir en tu amargura,
y saber que tu llanto es alborada,
cénit para más altas claridades.

Julio Mariscal. 

lunes, 29 de diciembre de 2014

El cielo más íntimo


No me apartes, Jesús mío, de la estrella del sagrario;
vayan otros poseídos del piadoso noble anhelo
la grandeza de tus obras en el orbe a contemplar;
y a buscar para adorarte con ferviente, santo celo
el inmenso altar del cielo.
¡Tú me bastas, Amor mío, en el cielo del Altar!

Carlos Borges. Lámpara Eucarística

sábado, 27 de diciembre de 2014

El atrio


La  fe cristiana brota de la escucha de la «palabra» de Dios. Pero esta escucha presupone un trasfondo de silencio en el que la palabra siempre ha estado envuelta. La escucha de la palabra de Dios no puede acontecer al margen de nuestra tácita percepción de un ámbito oculto de misterio desde el que es pronunciada la palabra. Ni tampoco podría suscitar la palabra de Dios veneración y sobrecogimiento en nosotros de no mediar, al menos, una vaga percepción de la inagotable profundidad que permanece sin ser dicha. Sin una cierta conciencia de misterio, la fe se queda insulsa.


John F. Haught. Cristianismo y ciencia

jueves, 25 de diciembre de 2014

Feliz Navidad 2014



 No encontraremos a un Dios infinito, sino a un bebé confortablemente envuelto que yace sobre paja. Tenemos un Dios pequeñito -un Dios que se abaja y decrece- y que viene a nosotros en toda la majestad de un comedero...

Navidad -la fiesta de la encarnación, la fiesta de Dios que se hace carne de nuestra carne-, esta fiesta celebra el hecho de que Dios mengua para habitar en nosotros... También nosotros somos un lugar donde Dios se contrae, un lugar donde Dios toma carne y vida humana. la carne y la vida humana, en nuestros yoes de carne, en nuestras vidas concretas, es donde resplandece la luz divina

Patrick F. Earl. Sermón navideño pronunciado en la iglesia de la Santísima Trinidad en Washington, D.C


lunes, 22 de diciembre de 2014

El que viene en la pobreza


Que Dios viniera a la historia, que viniera en humildad, desamparo y pobreza: esto contradice todo lo que la gente creía sobre los dioses. Era el fin del poder de las deidades, de los Marduk, los Júpiter... sí, incluso de Yahvé, en la medida en que éste había sido malinterpretado según el mismo modelo. La vida que comenzó en una cueva terminó en la cruz, y ahí estaba el conflicto final entre el poder y el amor, entre los ídolos y el Dios verdadero, entre la religión falsa y la religión verdadera.

Jhon Macquarrie . The Humility of God

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Tras el velo





Mira, nada sabemos;
sólo puedo confiar en que el bien descenderá
al final -dentro de mucho- al final, sobre todas las cosas,
y los inviernos se convertirán en primaveras.
Así transcurre mi sueño; pero ¿qué soy yo?
Un niño que llora en la noche,
un niño que reclama luz;
y no con la palabra, sino con el llanto.
¡Oh vida, tan vana como frágil!
¡Oh, para ser calmada y bendecida por tu voz!
¿Qué esperanza hay de respuesta o reparación?
¡Tras el velo, tras el velo!

Lord Alfred Tennyson. In Memoriam A.H.H


domingo, 14 de diciembre de 2014

Los pobres ocultos


Aquel viejo rostro curtido por el viento, la lluvia, la nieve, el sol y todas las inclemencias;ese bronce pensativo de la ceguera y la miseria que murmuraba noche y día sin cesar, Memnón de la pobreza que, más sonoro y conmovedor que el otro, tenía siempre en los labios el cruel rayo de la adversidad que le hacía gemir, ¿dónde está ahora?... ¿En algún rincón perdido del cementerio de Vaucelles?... Y en el lugar que ocupaba hay ahora dos limpiabotas. Es probable que aquí, en esta ciudad bien administrada, la mendicidad este prohibida. Se echa de las calles a los que la religión llamó de forma divina "los miembros de jesucristo", y en su lugar padecen limpiabotas. ¡Viva el trabajo!
Toda la diferencia entre la Edad Media y el mundo moderno reside en esto.

Jules Barbey D'Aurevilly. Memoranda