"El arte que trasciende, que ayuda a ver y encontrar al otro, que es expresión de la tradición y de la renovación de la fe y de belleza". Benedicto XVI

jueves, 16 de marzo de 2017

El cuerpo


La teología del cuerpo también deja muy en claro, que ninguno de nosotros es simplemente un alma que habita en un cuerpo, o un cuerpo “poseído” por un alma. Nuestros cuerpos no son meras “cáscaras” infundidas de un alma. No son meros “repositorios” carnales intercambiables, prescindibles, o desechables. Nuestros cuerpos son “nosotros”. En consecuencia, lo que nosotros hacemos con nuestro cuerpo afecta nuestras almas, para bien o para mal.3 Cuando usamos nuestros cuerpos para amar y servir y adorar a Dios, en el modo que Dios nos llama a amar y servir y adorar, nuestras almas sienten los efectos de esas acciones corporales. A través de estas acciones corporales virtuosas, nuestras almas, a su vez, se vuelven más virtuosas, más parecidas a la de Cristo, y más puras, de tal manera que “que Dios mismo es glorificado en él”

Emily Stimpson .  Estos hermosos huesos

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