
- Requiem aeternam dona eis, Domineet lux perpetua luceat eis
Creación Contracorriente
El nombre de Dios verdaderamente va unido con una utopía basada en la proclamación por Jesús del Reino de Dios como reino de justicia y amor entre los hombres, y no puede, pues, usarse este nombre para justificar nuestro sistema económico existente, que por su estructura explota a los hombres. Los cristianos únicamente pueden usar el nombre de Dios donde corresponde: en la solidaridad con las víctimas de nuestro sistema económico, en la lucha por la promoción y la redistribución del trabajo, de la renta y lo bienes espirituales, etc
Los tres reyes han cumplido su misión en Belén; han emprendido el regreso; al llegar a un trivio han de separarse y echar cada cual por un camino. En el trivio ven, sentado en una piedra, un pobre muy pobre; este pobre es acaso el pobre más pobre del planeta; en su persona se concentran todas las miserias; andrajoso, lacerado, maltrecho, acribillado por el dolor, este hombre sentado en la piedra del trivio famoso, representa la famosa desnudez humana. Al verlo Melchor, de un brinco descabalga y corre a abrazarlo; Gaspar echa también pie a tierra y estrecha en sus brazos al lacerado; Baltasar, con no menor presteza, tiende sus brazos hacia el pobre, le atrae hacia sì y le aprieta contra su pecho. Y el cuentista dice que estos tres abrazos de grandes Monarcas a un indigente son la primera manifestación de la maravillosa confraternidad cristiana que con el nacimiento del Niño se inicia en el mundo. No importarán ni las turbulencias, ni las guerras; siempre habrá en el fondo del corazón humano ese sentimiento de amor, amortiguado a veces, pero que no se puede morir. Y esos abrazos representan también – hecho de una enorme trascendencia- el ennoblecimiento de la santa pobreza.
Azorín.