Cuando no estemos aquí los que así nos amamos,
alguien encontrará los nombres
que nos juntes más allá de todo esto,
donde llamarse no importa a nadie
mientras que aquí todo tiene un nombre.
(…)
Y aquí, ajenos al milagro que pido
para cuando no vivamos esta vida,
nos juntaran en un
nombre…
¡Que ese nombre, Señor, que esa palabra humana
pueda lograr tu misericordia!
No nos separe nunca:
ni aquí, ni allí, ni siquiera
dentro de Ti mismo.
Carmen Conde. Invocación


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