Mi fe no es realmente la mía, sino la de una comunidad de creyentes a la que pertenezco, como ocurre con la mayoría de los creyentes. Se trata de una fe recibida, transmitida, aceptada, verificada (...) Se basa en el mensaje de la buena nueva, el mandamiento del amor, las bienaventuranzas, el testimonio de vida de los apóstoles, etcétera.(...) La fe abre la inteligencia. No es tanto algo que se apoya en esto o en aquello como lo que sostiene lo que somos.
Jean Grondin. A la escucha del sentido.
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