El Ángel se aparece siempre a los que logran la soledad; ¡es
la imagen sagrada de la soledad! Y el
hombre que lo haya sentido cerca, aun sin verlo, estará libre para siempre del
acecho de la envidia (...) Solamente desde la soledad se llega a la eucaristía.
María Zambrano. El Hombre y lo Divino


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