Tu don tremendo
de palabras, Señor,
pago asiduamente.
Despiértame de entre los muertos:
cada uno ha agarrado su tierra
y su mujer.
Tú me has mirado adentro
en la oscuridad de las vísceras:
nadie tiene mi desesperanza
en el corazón.
Soy un hombre solo,
un sólo infierno.
Salvatore Quasimodo. A tu lumbre naufrago. (frag.)
Despiértame de entre los muertos:
cada uno ha agarrado su tierra
y su mujer.
Tú me has mirado adentro
en la oscuridad de las vísceras:
nadie tiene mi desesperanza
en el corazón.
Soy un hombre solo,
un sólo infierno.
Salvatore Quasimodo. A tu lumbre naufrago. (frag.)
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