martes, 2 de junio de 2026
Compromiso por la paz y la dignidad humana
domingo, 31 de mayo de 2026
Puente de niebla
Y he aquí, te he buscado con dolor,
Señor y Dios mío, ¿Dónde te hallaré?
¡Ay!, no en mi propio corazón extinguido,
donde hace mucho tiempo tu imagen se extinguió en el pecado:
allí, desde cada rincón, cuando te invoco,
mi propio eco resuena como una burla a mi alrededor.
Él que una vez perdió tu divina imagen,
que era suya, como su alma,
con quien el mundo entero conspiró
para ocultarle tu santo rostro;
y donde el hombre piadoso te ve en el Tabor,
allí ha construido su casa en el valle.
Así pues, para mi horror, debo aprender
el enigma que nunca pude resolver,
cuando en mis brillantes años de inocencia
me parecía completamente incomprensible lo que el mal podía hacer,
que un alma, donde una vez resplandeció tu imagen,
ya no te reconozca cuando te ve.
A mi alrededor resuena el claro canto de los pájaros:
«¡Escuchad, los pajaritos cantan sus alabanzas!».
Y si me inclino ante una flor:
«Su dulce mirada se asoma desde cada flor».
Te busqué en la naturaleza,
y el conocimiento mundano fue fruto vano.
¿Y debo contemplar el curso del destino?
Cuán a menudo un buen corazón en esta vida
clama a ti en vano por su anhelo,
hasta que en la desesperación se rinde al pecado:
entonces todo amor me parece una burla,
y no siento misericordia, ni Dios.
Y si los nudos se entrelazan tan maravillosamente
que apareces en la luz ante la mirada fiel:
allí el maligno ha tendido su mano
y construye un puente de niebla para la duda,
y mi entendimiento, que solo confía en sí mismo,
seguramente cree que está construido de oro.
Pues ese poder solemne que elegí
no es más que la sombra que queda
de tu imagen, ya que la perdí.
¡Oh Dios, eres tan bondadoso y tan luminoso!
Te busco en el dolor, ¡no te ocultes!
martes, 26 de mayo de 2026
Renacer
Los hombres, aunque han de morir, no han nacido para morir, sino para comenzar.
domingo, 24 de mayo de 2026
Aventar las heridas
Tú vives en el alba.
Los pájaros te aclaman.
De túnicas de aves te viste la alegría.
¡Qué aurora la que exaltas!
¡Qué noble luz la tuya!
Te escuchan las mañanas y las noches
porque eres como un cirio,
porque eres como un corzo.
Sentirte a ti que pasas
rozándome las rosas y los ayes…
Doler en tus rodillas, estrujada
por riscos y malezas.
Y que un céfiro de alondras venga dulce,
que tú llegues aventando mis heridas…
Ser mujer y tuya, ¡qué inefable
fundirse la conciencia entre tus brazos!
Carmen Conde. Lo infinito
jueves, 21 de mayo de 2026
Dios que nos mira
Ojos de Aroa
Para mi sobrina
polvo enamorado
¿Será mañana,
no es ahora la hora
de nuestra muerte?
Coro del alba,
tres veces canta un gallo
y luego calla.
El coche fúnebre
levanta al paso mirlos,
que se santiguan.
Entre las tumbas,
dos séquitos Se cruzan:
Somos los ríos.
Llega la hora,
los muertos enterramos
a nuestros muertos.
Siguen el cauce
hermanos, tíos, primos…,
cantos rodados.
Besó mi madre
la urna es su nieta:
se desató la sal,
tuve que verlo.
Beso mi hermana
la urna de su hija:
se nos hizo de noche
y ya no pude.
Cal y paleta,
cemento duro, os vi
llorando por un ángel,
la angostura del nicho
todavía se turba
y se avergüenza.
Pero no la lloréis,
porque somos los ríos,
y mi niña a la mar
se abre por dentro.
Soy la hija que parte,
soy la madre que queda,
a falta ya de sí,
viviendo a ciegas.
Soy esa soledad
de la noche terrestre,
soy el Alba del canto.
Contaba ayer
mi hermana las estrellas
del cielo, y hoy le faltan,
señor, sus dos luceros.
Ojos tan generosos,
Que viéndose morir,
aún nos amaban.
Enamorado, Aroa,
el polvo vuelve al polvo,
pero esos ojos tuyos
de las últimas tardes,
esas aguas serenas,
eso sí en los callados,
eran ya la belleza
de dios, pequeña mía,
y nos miraban.
Vicente Gallego
martes, 19 de mayo de 2026
Creer para entender
No busco entender para poder creer, sino que creo para poder
entender; y es más, creo que a menos que crea no entenderé.
San Anselmo
viernes, 15 de mayo de 2026
Rezar para tener fe
Esperar a tener fe para poder rezar es poner el carro
delante del caballo. Nuestro camino conduce de lo físico a lo espiritual.
Oscar de Lubicz Milosz







