Acordaos, todos los contados de Dios,
en cada momento del tiempo vives donde dos mundos se cruzan,
recuerda, viviendo en el tiempo, debes vivir también ahora en la Eternidad.
Creación Contracorriente
Esta tiniebla que guía hasta Dios es, como ya sabemos, la fe. Es el único medio que nos lleva a la unión, porque pone a Dios delante de nuestros ojos tal como él es: infinito y trino.
Edith Stein. La ciencia de la Cruz
Hay algunos charlatanes de sobremesa
que se burlan del todo y sus partes
como si el universo fuera un circo
no negaremos que nos hacen reír
pero no les creemos ni lo que rezan
en su locura llegan a decir
que no fue Dios quien
nos creó a nosotros
sino nosotros quienes lo creamos a Él
estupidez que no merece réplica
como si lo imperfecto
pudiera dar origen a lo perfecto
como si lo finito
dar origen pudiera a lo infinito
como si lo mortal
origen dar pudiera a lo inmortal.
Nicanor Parra
Andábamos en tinieblas y vimos una luz, “de repente un ángel
del Señor se nos presentó”, algunos temerosos huyeron, otros se quedaron
sorprendidos, absortos en aquella luz eran incapaces de reaccionar, ni para atrás ni
para adelante daban un paso, sin embargo, muchos empujados quien sabe si por la
curiosidad o por sentirse llamados, fueron tras el ángel y encontraron a un
niño muy pobre, aún mucho más que cualquiera de nosotros. Una legión de ángeles
alababa ese nacimiento, cantando “Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz
a los hombres de buena voluntad”. Este encuentro nos hace adorar en silencio,
la alegría es tanta que no nos acertamos a expresar.
Eso seguimos siendo hoy, pastores, trashumantes en la fe, pobres
de espíritu, fuera de una sociedad que sólo entiende la vida como ganancias, a
la que intentamos contar lo que nos remueve tantos siglos después en el fondo
del corazón, para que también acudan, no estén temerosos de la luz, ni de los
ángeles, ni del verbo hecho carne que habita entre nosotros. ¡Gloria!
E.C
¡Regocijaos, alegraos! ¡Celebrad estos días!
¡Exaltad lo que ha hecho hoy el Altísimo!
¡Dejad el temor, alejad los lamentos!
¡Cantad, llenos de júbilo y alegría!
J.S Bach. Oratorio de Navidad