Como Cristo murió por ti, y resucitó, así conviene que
mueras al mundo si quieres resucitar con Cristo en la gloria. Si quieres vivir
con él en el cielo, conviene que mueras aquí al mundo en la tierra. (…) Dichosa
la muerte, que abre las puertas de la vida eterna (…) No se hallará la
verdadera paz interior, si el hombre no muere a sí mismo, y al mundo.
Diego de Estella. Tratado de la vanidad del mundo

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