Rabindranath Tagore. The Religion of Man
Creación Contracorriente
Rabindranath Tagore. The Religion of Man
La idea de Dios no es una invención del espíritu humano; es, por el contrario, aquello que hace posible al espíritu humano elevarse por encima de sí mismo. Si Dios fuera solamente un pensamiento nuestro, no podríamos ser juzgados por Él ni transformados por Él.
Vladímir Soloviov
Creo que Dios creó el universo para que estuviera en continua creación, y que nosotros, creados a su imagen, debemos seguir creando.
Madeleine L'Engle. Walking on Water
Friedrich Reck-Malleczewen. Diario
No se trata de sentimentalismo, sino de que nada como el
sufrimiento es capaz de abrir ciertas perspectivas. El ser humano se identifica
consigo mismo en el sufrimiento de manera que a la vez va más allá de sí mismo.
Se vuelve sensible a lo metafísico; no con su saber, no con su intelecto, sino
con todo su ser. Por eso es el hombre sufriente anacrónico en nuestra civilización
y por eso lo marginan en el mundo: con su mero ser perturba el gran juegos
social de la negación de la metafísica.
László Földényi. Elogio de la melancolía.
Quien ve en todo lo infinito, ve a Dios. Quien solo ve la Razón, únicamente se ve a sí mismo.
William Blake
Ojos de Aroa
Para mi sobrina
polvo enamorado
¿Será mañana,
no es ahora la hora
de nuestra muerte?
Coro del alba,
tres veces canta un gallo
y luego calla.
El coche fúnebre
levanta al paso mirlos,
que se santiguan.
Entre las tumbas,
dos séquitos Se cruzan:
Somos los ríos.
Llega la hora,
los muertos enterramos
a nuestros muertos.
Siguen el cauce
hermanos, tíos, primos…,
cantos rodados.
Besó mi madre
la urna es su nieta:
se desató la sal,
tuve que verlo.
Beso mi hermana
la urna de su hija:
se nos hizo de noche
y ya no pude.
Cal y paleta,
cemento duro, os vi
llorando por un ángel,
la angostura del nicho
todavía se turba
y se avergüenza.
Pero no la lloréis,
porque somos los ríos,
y mi niña a la mar
se abre por dentro.
Soy la hija que parte,
soy la madre que queda,
a falta ya de sí,
viviendo a ciegas.
Soy esa soledad
de la noche terrestre,
soy el Alba del canto.
Contaba ayer
mi hermana las estrellas
del cielo, y hoy le faltan,
señor, sus dos luceros.
Ojos tan generosos,
Que viéndose morir,
aún nos amaban.
Enamorado, Aroa,
el polvo vuelve al polvo,
pero esos ojos tuyos
de las últimas tardes,
esas aguas serenas,
eso sí en los callados,
eran ya la belleza
de dios, pequeña mía,
y nos miraban.
Vicente Gallego
No busco entender para poder creer, sino que creo para poder
entender; y es más, creo que a menos que crea no entenderé.
San Anselmo
Esperar a tener fe para poder rezar es poner el carro
delante del caballo. Nuestro camino conduce de lo físico a lo espiritual.
Oscar de Lubicz Milosz
Cerca estamos, Señor,
cercanos y asibles.
Asidos ya, Señor,
unos en otros incrustados, como si fuera
el cuerpo de cada uno de nosotros
tu cuerpo, Señor.
Reza, Señor,
rézanos,
estamos cerca.
Torcidos íbamos,
íbamos a inclinarnos
sobre la hondonada y la laguna.
Al abrevadero íbamos, Señor.
Era sangre, era,
lo que derramabas, Señor.
Brillaba.
Nos arrojó tu imagen a los ojos, Señor,
ojos y boca tan abiertos y vacíos, Señor.
Hemos bebido, Señor.
La sangre y la imagen que había en la sangre, Señor.
Reza, Señor.
Estamos cerca.
Paul Celan. Tenebrae
Dios- escucha a Raúl
Soy un devorado por el amor
Soy un perseguido del amor
¿Amor a ti? no sé
Pero sí sé que es amor
y siendo amor a ti te basta.
Raúl Gómez Jattin. Plegaría
Mirad los pájaros
considerad los lirios
bebéoslo todo
preguntad
buscad
llamad
entrad por la puerta estrecha
no os mostréis ansiosos
no juzguéis, no deis a los perros lo que es Santo
Id: hacedlo por vosotros
no temáis
Doncella, levántate
Joven, te digo, levántate
tended vuestras manos
poneos en pie, tranquilos
alzaos, dejadnos ir...
Amad.
Perdonad.
Recordadme.
Kathleen Norris. Imperativos
Al ofender al espíritu, el ser humano comete un pecado contra las dimensiones divinas de la existencia y también pone en riesgo, lógicamente, su propio equilibrio psíquico. El último perjudicado por la secularización no es Dios, sino el ser humano, cuyo espíritu se ve limitado a la mente y a la razón en el curso del intento de destronamiento.
László F. Földényi. Dostoyevski lee a Hegel en Siberia y rompe a llorar
Este hombre, luz de mundos sin fin,
que reza junto al tronco,
siente las ramas que le abrazan,
plegándose entre ellas: amasando, apretando
hasta que la piel se resquebraja y no es aceite
lo que se derrama por el suelo y no se agitará mañana
como las olas contra la barca.
Sus amigos más cercanos duermen su sueño: inconscientes
un amigo le fustigará con un beso.
Los enemigos podrán clavos en sus Palmas y muñecas
y le clavaran una esponja de vinagre entre las costillas.
Harlow Clark
Kierkegaard dijo a Hegel: me recuerda a alguien
que construye un enorme castillo, pero él mismo vive
En un almacén junto a la construcción.
La mente, de igual modo, habita en
Los modestos aposentos de la calavera,
Y esos gloriosos estados
Que nos fueron prometidos están cubiertos
De telarañas cuando debiéramos gozar
De una estrecha celda en la prisión, la canción de un
prisionero,
El buen humor de un funcionario, el puño
De un policía. Vivimos anhelando. En nuestros sueños,
Cerrojos y pestillos se abren. Quien no encontró cobijo
En lo grande mira lo pequeño. Dios
es la semilla de amapola más pequeña del mundo,
que se derrama con grandeza.
Adam Zagajewski
Cuando los peces volaban y los bosques caminaban,
Y los higos crecían sobre espinas,
En algún momento en que la luna era de sangre,
Entonces, sin duda, nací.
Deja que mi voz temblorosa
anide en el santuario de tu corazón.
¡Oh, mi Dios!
Déjame participar en un suspiro
y volar…
Déjame ser una chispa
en el fuego de tu alma,
una nota
en la melodía de tu vida.
Y cuando el silencio llegue,
déjame desaparecer suavemente
como un eco
en tu corazón.