No es posible cantar a solas.
Ya todo se ha tornado oscuro
y hemos de orar por ellos, tierra
de rodillas ante tu muro.
Hemos de orar por todos ellos,
desencantados y difuntos,
locos y tristes y cobardes,
ciegos, perdido ya su rumbo.
Todas las cosas me comprenden
aunque sus labios estén mudos:
el agua, el árbol, el silencio,
la nube, el vino, el campo himedo-.
Son afluentes que van a Dios
y Dios escucha en cada uno.
Y que El recoja la palabra
y la dé su destino justo.
José Hierro. Oraciones






.jpg)
