"El arte que trasciende, que ayuda a ver y encontrar al otro, que es expresión de la tradición y de la renovación de la fe y de belleza". Benedicto XVI

domingo, 13 de septiembre de 2026

El Juicio de los jueces

 



Los que son encerrados en el frío, tras solemnes cerraduras,

los que han sido vestidos de sayal, los que se aferran a los barrotes,

los que son aherrojados, con cadenas en los pies, en calabozos sin tragar luces,

los que se van, maniatados, porque se les ha negado el nuevo amanecer,

los que caen en la mañana, dislocados en el patíbulo,

los que lanzan un último grito en el momento de abandonar su piel,

serán, No obstante, un día, el Tribunal de Justicia eterno.

 

Porque antes, incluso, de juzgar al criminal y al inocente,

es a los jueces, primero, a quienes será preciso convocar.

Ellos, que saldrán de sus tumbas, desde el fondo de los siglos, todos juntos,

bajo sus galones militares o sus togas de color de sangre (…)

 

 los que fueron juzgados los primeros, antes, durante la existencia,

como está escrito en el libro de la Verdad, solo serán juzgados al final (...)

 

Pasarán, responderán a los tribunales de los últimos días,

aquellos que tanto se preocupaban de mantener blanco su armiño,

y las prisiones se abrirán, sin necesidad de ser rojo ni pestillo.

En el Tribunal de la Suprema Apelación, no serán los mismos de siempre,

Oh, hermanos de las cárceles heladas, quienes estarán del lado de los que mandan

los peleles desarticulados, atados al patíbulo que se inclina

se levantarán ante vosotros para escucharos, o jueces que siempre permanecisteis sordos.

 

Y los que han pasado sus noches masticando malos sueños,

los pálidos navajeros, los héroes muertos en combate,

las chicas que, en las aceras, ocultan la droga en sus medias.

Los que, durante años han perdido su sangre y su vigor,

por el juez y por el delator, por Caifás y por Judas,

Verán al gran Condenado, rey de los condenados de aquí abajo,

inaugurar para jueces y juzgados el tiempo del gran relevo.


Robert Brasillach. Poemas de Fresnes

jueves, 10 de septiembre de 2026

La sangre que es fuego




He pecado, he sufrido, he buscado, he escuchado

la Voz del Amor que llama y no desfallece:

y aquí está la esperanza cierta: la Cruz.

Encontré Quien primero me amó

y me ama y me lava, en la Sangre que es fuego,

Jesús, el Todo bien, el Amor infinito,

el Amor que da Amor,

el Amor que vive bien dentro del corazón.


Clemente Rebora. Del Poema "Esperanza"

domingo, 6 de septiembre de 2026

Orar en el mundo



La oración no aleja de las preocupaciones del mundo. Al contrario, nada más responsable que orar : cuánto más vivimos una oración muy simple y muy humilde, más nos conduce a amar y expresarla con nuestra vida.

Roger de Taize

viernes, 4 de septiembre de 2026

El éxtasis de la comunión




A medida que se acercaba el momento de la comunión, me sentía elevado por impulsos de adoración… Ni los más refinados placeres de los sentidos, ni siquiera las ebriedades cerebrales que proporcionan el arte y la poesía pueden compararse a ese éxtasis, en el que el alma, que se une a Dios, se derrite por entero. Durante el transcurso de mi acción de gracias, saboreaba plenamente la radiante paz que reinaba en mí.

Adolphe Retté. Del diablo a Dios


martes, 1 de septiembre de 2026

Afluentes de Dios



No es posible cantar a solas.

Ya todo se ha tornado oscuro

y hemos de orar por ellos, tierra

de rodillas ante tu muro.

Hemos de orar por todos ellos,

desencantados y difuntos,

locos y tristes y cobardes,

ciegos, perdido ya su rumbo.


Todas las cosas me comprenden

aunque sus labios estén mudos:

el agua, el árbol, el silencio,

la nube, el vino, el campo himedo-.

Son afluentes que van a Dios

y Dios escucha en cada uno.

Y que El recoja la palabra

y la dé su destino justo.


José Hierro. Oraciones

sábado, 29 de agosto de 2026

Dentro de Ti mismo

 



Cuando no estemos aquí los que así nos amamos,

alguien encontrará los nombres

que nos juntes más allá de todo esto,

donde llamarse no importa a nadie

mientras que aquí todo tiene un nombre.

(…)

Y aquí, ajenos al milagro que pido

para cuando no vivamos esta vida,

nos juntaran en un  nombre…

¡Que ese nombre, Señor, que esa palabra humana

pueda lograr tu misericordia!

No nos separe nunca:

ni aquí, ni allí, ni siquiera

dentro de Ti mismo.

 

Carmen Conde. Invocación

jueves, 27 de agosto de 2026

La música de la oración




No puedo separar el acto de escribir música del acto de rezar.

John Tavener