"El arte que trasciende, que ayuda a ver y encontrar al otro, que es expresión de la tradición y de la renovación de la fe y de belleza". Benedicto XVI

sábado, 15 de agosto de 2026

Día de la Asunción de la Virgen 2026







Las peripecias de la Gran Capitana

Señora de Kazán, que, escapando de Lenin
en los brazos de un húsar, te perdiste en la tundra,
hasta que un caballero te salvó en la subasta.
Virgen negra de Czestochowa, con cicatrices
de una herética espada, que posaste ante Lucas,
y libraste a Polonia del horror de la Peste.
Niña de Guadalupe, flor de Tenochtitlán,
que pisaste a los dioses que devoraban niños
y en la túnica luces el galón de un obús.
Reina de las Marismas, mugida por cien bueyes,
que a los cielos arrojas desde bravos romeros
nuestras avemarías con la fuerza de un géiser.
Mi patrona querida, donación de la Reina,
que, a la vez que en la ermita destrozaban tu réplica,
te embarcabas a América, dentro de un maletín.
Macarena al acecho del cóctel Molotov,
que te hiciste pasar por enferma en la cama
y por muerta en el féretro de Joselito el Gallo.
Panagía de Iver, odio del iconoclasta,
Madre de Velankanni, que salvaste a los náufragos,
Pietá herida por tu hijo Laszlo Toth con martillo,
Estrella la Valiente desafiando a las balas,
Pilarica entrañable, que desactivas bombas
y al cojo de Calanda le pusiste una pierna.
Esperanza quemada por Calvino mil veces,
arrancada con saña de los nobles retablos,
mientras sucio bailaba Lucifer en la hoguera.
Oh madrina del cosmos, capitana del barco
que rescata rameras de las garras del chulo
con tu límpido ejército de niños no nacidos,
Notre Dame de los coptos, sobre la Media Luna,
que te muestras en sueños a muchachas con velo
y el sol mueves en Fátima, lloras sangre en Akita,
y al poseso liberas con un beso en la frente;
te desgranan las manos de muy recios soldados
y altos crecen tus lirios en las fosas comunes.
Odiseo y Gagarin con Elcano y Simbad,
Ben Battuta y Cortés, Marco Polo y Neil Armstrong
sobre los altos montes te rezan el Akáthistos,
oh Madonna, oh Tonantzin, oh Galactotrophousa,
lo que queda de pie después del huracán,
la que ampara al gorrión que cayó de su nido,
y juglares y mártires versifican tus glorias
en un libro miniado de galaxias y arcángeles,
donde siempre desarmas al ángel vengador,
donde siempre eres lo último que pronuncio al morirme.

Jesus Cotta. Gorriones de acera


martes, 11 de agosto de 2026

Manos que estrechan otras manos




¡
Gracias, Señor!

Por mis manos,

pero también por las manos que aran,

que siembran, que abrigan.

Manos de ternura que liberan de la amargura,

manos que estrechan otras manos

con caridad, con solidaridad,

manos de las despedidas

que quedan heridas,

¡que secan lágrimas y dolores sufridos!


¡Por las manos de las sinfonías, de la poesía, de las cirugías, de las psicografías!

Por las manos que atienden a la vejez,

al dolor,

¡al desamor!

Por las manos que acunan en su regazo el cuerpo de un hijo ajeno sin temor!

¡Y por los pies que me llevan a caminar, sin quejarme!



Amélia Rodrigues. Gratidão (frag.)

domingo, 9 de agosto de 2026

Espíritu que vaga




Dios mío, Tú que das el agua cada día a la fuente,
y la fuente corre, y la fuente se escapa;
espacios al viento para que emprenda su carrera,
y el viento galopa a través de la noche.

Dame algo con que soñar, a mí cuyo espíritu vaga
del ensueño del alba al ensueño de la tarde.

Marie Noël. Prière du poète

viernes, 7 de agosto de 2026

La singularidad



 ¿Cuestión social? Sin duda. Pero la cuestión moral es antecedente. El hombre es más interesante que los hombres;  es a él y no a ellos a quien Dios hizo a su imagen. Cada cual es más valioso que todos.

André Gide. Diarios

domingo, 2 de agosto de 2026

Ayuda mi poca fe




Credo

Creo que la tierra existe
y que hasta en la menor partícula de polvo
está presente el brillo sagrado de Tu llama.
Oh Tú
misterio que conozco,
Tú, espíritu,
dador, enamorado
de toda creación,
de toda letra escrita,
de cada flor trenzada,
del hierro, las acciones y los sueños.
Oh polvo de la tierra, ayuda a
mi poca fe. Deriva,
gris que se vuelve oro, al rayo de la vista.
Creo, pero la duda interrumpe mi creencia.
Dudo, pero la fe interrumpe mi descreimiento.
Amado mundo amenazado, sé.
Cada partícula
de polvo.
No la luz venenosa,
expuesta a su pesar,
rota la cerradura de su celda sagrada,
sino el brillo ordinario
del polvo en el antiguo
rayo de sol.
Sé, y que yo crea. Amén.


Denise Levertov.


jueves, 30 de julio de 2026

Salvar y no juzgar





No se mueve la Iglesia por ambición terrena alguna, solo pretende una cosa: continuar, bajo la guía del Espíritu Paráclito, la obra del mismo Cristo, que vino al mundo para dar testimonio de la verdad, para salvar y no para juzgar, para servir, no para ser servido

Concilio Vaticano II, Constitución Pastoral Gaudium et Spes

domingo, 26 de julio de 2026

Lo que los planetas ignoran





De sus pies que pisaron la tierra

Nadie conoce el secreto, atesorado, peligroso,

El terrible, tímido, asustado, susurrado, dulce,

Secreto desgarrador de su camino con nosotros.


Ningún planeta sabe que este

Nuestro planeta al borde del camino, que alberga tierra y olas,

Amor y vida multiplicados, y dolor y dicha,

Guarda, como tesoro principal, una tumba abandonada.


Ni, en nuestro breve día,

Se pueden adivinar sus designios con los cielos,

Su peregrinaje para recorrer la Vía Láctea

ni que Sus dones allí se manifiesten.


¡Oh, prepárate, alma mía!

Para leer lo inconcebible, para escudriñar

las miríadas de formas de Dios que esas estrellas despliegan

cuando, a nuestro turno, les mostremos a un Hombre.


Alice Meynell. Cristo en el universo