Deja que mi voz temblorosa
anide en el santuario de tu corazón.
¡Oh, mi Dios!
Déjame participar en un suspiro
y volar…
Déjame ser una chispa
en el fuego de tu alma,
una nota
en la melodía de tu vida.
Y cuando el silencio llegue,
déjame desaparecer suavemente
como un eco
en tu corazón.
Komitas Vardapet. Deseo


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