Comprendo claramente que no hubo un hombre que sufriese más horriblemente que Jesús Nazareno; que sus mayores tormentos eran causados por las indescriptibles ofensas hechas a la bondad de su Padre, que está en los cielos. ¡Cuál no debía ser el martirio interno de un hombre tan sublime, capaz de rogar por sus propios verdugos!
Conrado de Bolanden. Rafael
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