"El arte que trasciende, que ayuda a ver y encontrar al otro, que es expresión de la tradición y de la renovación de la fe y de belleza". Benedicto XVI

jueves, 25 de noviembre de 2021

El combate celeste en la tierra

 

Nos agrada ver esta lucha celeste. Se produce entre el ángel Gabriel y la Virgen María, dos espíritus raros, uno del cielo, el otro de la tierra, pero ambos celestes y ambos de la tierra. Feliz combate e igualmente celeste, en el cual ambos vencen y triunfan.

El ángel quiere elevar a la Virgen, y la Virgen se quiere abajar en su nada. Ella se aferra tan firmemente a su abajamiento que cuanto más la eleva él, más se abaja ella. Cuanto más habla él, más está ella en silencio. Cuanto más apremia él, más aturdida está ella, y no penetra la palabra del ángel. Y sin embargo este ángel es el suyo, es su custodia y su guía, le es enviado desde el cielo para hacerla entrar en el más alto camino, el más raro y elevado que habrá nunca, el camino de las sendas de su Señor.

Pierre de Berulle. Los Misterios de María

martes, 23 de noviembre de 2021

La confianza y la fe

La acción divina no puede adueñarse de un alma, sino cuando dicha alma se ha vaciado de cualquier confianza en su propia acción; pues tal confianza es una falsa que excluye la acción divina.


Jean Pierre de Caussade. Tratado del abandono a la Divina Providencia

martes, 16 de noviembre de 2021

Mantener la luz en un mundo oscuro




Fortalece los viejos sueños

para que este mundo nuestro no pierda el coraje

con la luz apagada.

Ezra Pound


Rendi forti i vecchi sogni
perché questo nostro mondo non perda coraggio
a lume spento

sábado, 13 de noviembre de 2021

La traición


La traición a la religión dibuja la traición a la cultura.

Gertrud von Le Fort

jueves, 11 de noviembre de 2021

El milagro de lo necesario


No tengáis miedo de amar, seguid a los que os hacen creer en el amor, y de ahí vendrán milagros, quizás no los que esperáis, pero si lo que necesitáis.

Mikel Azurmendi

martes, 9 de noviembre de 2021

Transparencia




La verdadera fe es, por así decirlo, incolora, como lo es el aire o el agua: medio transparente, a traves del cual ve, el alma a Cristo. Como nuestros ojos no ven el aire, tampoco el alma se detiene a contemplar su propia fe. Así, pues, cuando los hombres toman esa fe en las manos, la escrutan y la analizan, con curiosidad, sumiéndose en ella, coloreándola para que pueda verse.

He aquí la diferencia entre la verdadera fe y la contemplación de uno mismo.

Contemplar a Cristo justifica la fe. Reflexionar sobre esta justificación es perder de vista a Jesús y alejarse de la fuente de la Gracia.

John Henry Newman. On the Prophetical Office of the Church


domingo, 7 de noviembre de 2021

La senda de la tradición




A
maba yo en la infancia la penumbra del templo/ cuando, al atardecer,/ se llenaba de luz resplandeciente/ ante la muchedumbre que rezaba.

Busco una senda al templo de mis padres.


Iván Bunin. Poemas