Despierta, corazón; una luz nueva
viene a ungirte con besos de alegría
abre las puertas de tu fe y eleva
una oración al Ser que te la envía.
Luz nueva que descubre ante los ojos
amplio camino para ti ignorado,
tú encontrarás en el, en vez de abrojos,
flores de paz, si Dios está a tu lado.
Perdidos ya los panoramas viejos
poblados de sonrisas y de llanto,
"¿te alegras -te dirán- por ir más lejos?"
"¡Me alegra -tú dirás-, sólo ser santo!"
Gire el tiempo sin término su rueda
cuyo curso jamás se ha detenido;
piensa ni: "todo pasa, todo queda
poco a poco durmiendo en el olvido".
Luz de Dios, luz de Dios bendita y pura
forma tú sin cesar mis pensamientos,
pon en todas mis obras tu ternura
y en mi pecho divinos sentimientos.
Y haz que siempre llevando firme, erguida
la fe en el corazón como un tesoro,
las páginas más bellas de mi vida
las escriba el amor con letras de oro.
Claudio Gutiérrez Marín. Nueva Luz
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