"El arte que trasciende, que ayuda a ver y encontrar al otro, que es expresión de la tradición y de la renovación de la fe y de belleza". Benedicto XVI

viernes, 15 de enero de 2010

Conducidos al Cielo


¿Quién escucha aún la voz de su ángel?
¿Quién piensa aún en el beato acompañante
que puede conducir a lo alto del Cielo?
¿Quién eleva aún su mirada a las colinas eternas?
Bajo el hechizo del poder de las tinieblas permanecen
los pueblos.
Por su esclavitud reina el Anticristo,
ríos de sangre y lágrimas por todas partes, un oceano de sufrimiento y pecado cubre el mundo
Pero yo traigo hoy alegres noticias,
con las que se alegrará todo el Cielo.


Edith Stein. Ante el trono de Dios.

martes, 12 de enero de 2010

La Luz como desenlace


Ya es tiempo de restituir a la luz el desenlace del drama, usurpado por las tinieblas. Ya es tiempo de declarar que la desdicha no es la última palabra de las cosas y de reprimir esa rebeldía vieja y profunda que ha tomado el nombre de la cordura: la rebeldía del hombre contra la esperanza. Ya es tiempo de decir que lo bello es verdadero y de quitar al engaño la máscara de realidad que le han dado los mentirosos. Ya es tiempo de atreverse a conducir a través de la vida, hacia la verdad, a aquellos a quienes el drama ha conducido hasta hoy, a través de la muerte, hacia el engaño. Ya es tiempo de luchar contra la necedad inmunda que inspira a los hombres la afición a las lágrimas estériles y les separa de la justicia en nombre de la belleza.


Ernesto Hello. El Hombre

domingo, 10 de enero de 2010

No tomarás el nombre de Dios en vano



El nombre de Dios verdaderamente va unido con una utopía basada en la pro­clamación por Jesús del Reino de Dios como reino de justicia y amor entre los hombres, y no puede, pues, usarse este nombre para justificar nuestro sistema económico existente, que por su estructura explota a los hombres. Los cristianos únicamente pue­den usar el nombre de Dios donde corresponde: en la solidari­dad con las víctimas de nuestro sistema económico, en la lucha por la promoción y la redistribución del trabajo, de la renta y lo bienes espirituales, etc




Edward Schillebeeckx. Los hombres, relato de Dios.

viernes, 8 de enero de 2010

El amor a la verdad


Que todavía crea en Dios alguien que todavía se dedica a destripar terrones, pase. Sobre el estamento eclesiástico siempre cabe extender la especie de que es parte interesada...pero que siga siendo creyente alguien que sabe resolver integrales, que ha leído a Nietzsche, que no ignora las pruebas del carbono 14 practicadas sobre la Sábana Santa... es más duro de aceptar. Y que sea el Papa de la Iglesia Católica el que con más fervor defienda la razón en un mundo de relativistas y posmodernos , de pragmáticos y desengañados , de lúdicos y descerebrados...¡Ah eso resulta ya intolerable para algunos tardoilustrados y apóstoles de la tolerancia laica! Pero así son las cosas por mucho que les fastidie

Juan Arana. Últimos avatares del eterno debate.

jueves, 7 de enero de 2010

El regreso de la Paz


Creo que ha quedado suficientemente demostrado que esta nueva sabiduría es la ruina de la vida social. No da como objeto a cada hombre más que su felicidad particular, y una felicidad puramente sensual. Pone en oposición perpetua las fuerzas de todos los hombres, y de ello tiene que resultar un estado de guerra y enemistad universal, y que no puede acabar más que cuando la religión venga a devolver la paz.



Albrecht Von Haller. Discours sur l'irreligion

martes, 5 de enero de 2010

Epifanía



Los tres reyes han cumplido su misión en Belén; han emprendido el regreso; al llegar a un trivio han de separarse y echar cada cual por un camino. En el trivio ven, sentado en una piedra, un pobre muy pobre; este pobre es acaso el pobre más pobre del planeta; en su persona se concentran todas las miserias; andrajoso, lacerado, maltrecho, acribillado por el dolor, este hombre sentado en la piedra del trivio famoso, representa la famosa desnudez humana. Al verlo Melchor, de un brinco descabalga y corre a abrazarlo; Gaspar echa también pie a tierra y estrecha en sus brazos al lacerado; Baltasar, con no menor presteza, tiende sus brazos hacia el pobre, le atrae hacia sì y le aprieta contra su pecho. Y el cuentista dice que estos tres abrazos de grandes Monarcas a un indigente son la primera manifestación de la maravillosa confraternidad cristiana que con el nacimiento del Niño se inicia en el mundo. No importarán ni las turbulencias, ni las guerras; siempre habrá en el fondo del corazón humano ese sentimiento de amor, amortiguado a veces, pero que no se puede morir. Y esos abrazos representan también – hecho de una enorme trascendencia- el ennoblecimiento de la santa pobreza.



Azorín.

sábado, 2 de enero de 2010

Feliz Año 2010


Para el futuro o para el pasado, para la época en que se pueda pensar libremente, en que los hombres sean distintos unos de otros y no vivan solitarios…
Para cuando la verdad exista y lo que se haya hecho no pueda ser desecho:
Desde esta época de uniformidad, la Edad de Gran hermano, la época del doblepensar…
¡Muchas Felicidades!

George Orwell. 1984