"El arte que trasciende, que ayuda a ver y encontrar al otro, que es expresión de la tradición y de la renovación de la fe y de belleza". Benedicto XVI

viernes, 12 de junio de 2009

El Don de la Verdad


El pecado es la nada y ellos se hacen sus esclavos. ¿Cómo darán la vida por la salvación de las almas, si no dan sus bienes? ¿Cómo darán amor, si se comen de envidia?

Santa Catalina de Siena. El Diálogo


jueves, 11 de junio de 2009

Arabicus Christianus


Hubo discusión entre los ojos y la memoria del amigo, porque los ojos decían que es mejor ver al amado que recordarlo, y la memoria dijo que por el recuerdo sube el agua a los ojos y el corazón se inflama de amor.

Si ves a un amador adornado con nobles vestiduras, honrado por vanagloria y gordo por comer y dormir, sabe que en aquel ves condenación y tormentos. Y si ves aun amador pobremente vestido, menospreciado por la gente, pálido y macilento por ayunar y velar, sabe que en aquél ves salvación y bendición perdurable.

En el día del juicio ordenará el Amado al hombre que separe a un lado lo que le dio en este mundo; y que en el otro lado se separe lo que el hombre ha dado al mundo, a fin de que se vea cordialmente lo que ha sido amado, y cuál de los dos dones es más noble y más cuantioso.


Ramon Llull. Libro de Amigo y Amado

martes, 9 de junio de 2009

Las simientes del ocaso


Entre muertos inmóviles, soy el único vivo,
El único despierto en un tiempo que duerme;
Voy por el mundo y solo veo
Seres dormidos
Como los de la cueva de al-Raqím.
Se han borrado los mitos
De la cultura y los conocimientos que eran míos
Y sobrevivo
Como una huella del pasado.


Abü l-Asbag Ibn Al-Jatïb

(finales del siglo IV de la hégira. Siglo X)

lunes, 8 de junio de 2009

Los caminos del amor


Angustiosos son ¡Oh amigo! los días en que vivimos: en ellos el intrigante es audaz y el tirano es tenaz; días son de sabios malvados, que sólo estudian para buscar que comer; de gobernantes injustos, que dan sus sentencias sobre aquello que ignoran ; de sufies sopechosos, que sólo en los bienes de acá abajo encuentran su deleite: en el fondo de sus corazones tienen al mundo por tan grande cosa,que no creen haya sobre él digno de ser buscado.


Ibn Arabi (Murcia 1165 ~ Damasco 1240)

Epístola de la Santidad


(traducción de Miguel Asín Palacios)

jueves, 4 de junio de 2009

Espíritu de la palabra


La letra ha perdido lo sagrado. Es la farsa de un mundo muerto. Sí, la letra ha perdido su valor, su sentido profundo, su sacralidad de siglos, su enigma , su misterio, convertida en anuncio. Se anuncia. Todo se anuncia. Ya nada existe por la letra sino por el anuncio. Lo que no se anuncia no existe. Las palabras ya no significan nada. Son otra cosa. No se sabe qué, pero son otra cosa. Y esa es la tragedia. Unas palabras que son signos cuyos significados se perdió. Usarlas para llenar espacios en los periódicos, en los libros, en las cartas. Al hombre primitivo, según el mito, se le perdió el fuego. Recobrarlo le costó inmensos sacrificios. Como a nosotros nos costará recobrar el recto significado de las palabras.

Miguel Ángel Asturias. Viernes de Dolores

miércoles, 3 de junio de 2009

Semillas de contemplación


Mutuamente nos precribimos remedios para obtener la paz del espíritu y seguimos devorados por la angustia. Hacemos planes para el desarme y la paz de las naciones, y nuestros planes solo sirven para cambiar el modo y el método de agresión. Los ricos tiene cuanto quieren, menos felicidad, y los pobres son sacrificados a la infelicidad de los ricos. Las dictaduras emplean sus policías secretas para aplastar millones de seres bajo una carga intolerable de mentiras, injusticia, tiranía, y los que viven aún en una democracia se han olvidado de hacer un buen uso de su libertad. Pues la libertad es una cosa del espíritu, y ya solo podemos vivir para nuestros cuerpos. ¿Cómo vamos a hallar la paz, la verdadera paz, si olvidamos que somos seres espirituales e hijos del Altísimo y no máquinas de gastar y gastar dinero?


Thomas Merton. Pensamientos en la Soledad

martes, 2 de junio de 2009

Sed de justicia


Siempre hay que estar dispuesto para cambiar de campo con la justicia, esa fugitiva del campo de los vencedores.


Todos los bienes de este mundo, pasados, presentes o futuros, reales o imaginarios, son finitos y limitados, radicalmente incapaces de satisfacer el deseo de bien infinito y perfecto que arde perpetuamente en nosotros. Esto es algo que todo el mundo sabe y que uno se confianza, a si mismo, por un instante varias veces en la vida; pero el ser humano se miente para no enterarse , pues siente que si fuese consciente de ello no podría seguir viviendo y tal sentimiento es acertado, pues ese conocimiento mata, pero la muerte que aflige conduce a una resurrección.

Simone Weil. Pensamientos desordenados