"El arte que trasciende, que ayuda a ver y encontrar al otro, que es expresión de la tradición y de la renovación de la fe y de belleza". Benedicto XVI
lunes, 21 de septiembre de 2026
La vigencia de una petición
Artistas y estudiosos, tanto católicos como no católicos, preocupados por preservar, en el mundo moderno, uno de los mayores patrimonios culturales y espirituales de Occidente —un patrimonio que corre el riesgo, en poco tiempo, de convertirse en algo puramente arqueológico—, solicitan que se presente una petición a la benevolente atención de Su Santidad, el Papa Pablo VI —una petición que, al parecer, representa ya el deseo de grupos cada vez más numerosos, tanto de fieles como de no católicos—, para que la liturgia latina-gregoriana, tal y como se ha celebrado durante quince siglos en las comunidades monásticas, permanezca intacta y completa, al menos en aquellas iglesias conventuales que no tienen funciones estrictamente parroquiales; y para que en esta liturgia, incluida la misa, no haya partes en lengua vernácula ni música distinta del canto gregoriano; y que en las iglesias conventuales no se utilicen amplificadores ni otros instrumentos mecánicos que distorsionen irremediablemente la naturaleza del canto llano y el carácter del lugar. Si Su Santidad tuviera la bondad de considerar esta petición —que no parece en modo alguno contraria a la Constitución litúrgica conciliar, y que parece concordar particularmente bien con las admirables palabras del propio Pontífice en su discurso a los agustinos el 31 de agosto de 1965 —, ello permitirá a una amplia parte de los fieles, y a los no católicos que lo deseen, seguir participando o asistiendo a la liturgia y al canto tradicionales, sin restar importancia a otras formas litúrgicas adoptadas recientemente en las iglesias parroquiales de todo el mundo.
Cristina Campo. Petición realizada el 5 de febrero de 1966
Me llamaste y tu grito laceró mi sordera; brillaste y tu esplendor disipó mi ceguera ; difundiste tu fragancia y respiré corriendo tras de ti; te conocí y me dejaste con hambre y sed; me tocaste y ardo en el deseo de tu paz.
San Agustín. Confesiones Lib X,27,38
No hay comentarios:
Publicar un comentario