Joseph Ratzinger. Ser cristiano en la era neopagana
viernes, 15 de julio de 2016
Una iglesia más divina
Joseph Ratzinger. Ser cristiano en la era neopagana
lunes, 11 de julio de 2016
Desde lo más profundo del valle
Nos afligimos, y con razón, en pre§encia de ciertas faltas; pero no debemos olvidar que, si algunas veces hay todavía lodo en el valle, al pie de la montaña, en la cima hay siempre aire puro, blancura de nieve y un panorama sublime que eleva el alma constantemente a Dios.
Reginaldo Garrigou-Langrange. Las tres vías y las tres conversiones
viernes, 8 de julio de 2016
El mapa de barro
Ves, ángel mio , que te alabo
despues de tanto y tanto olvido;
por abajo me tienen asido
mis zapatos de barro.
conoces por tu mapa
mi misterioso sendero
y en cuanto me aparto de él
me das un tirón severo
Jean Cocteau. Poemas
martes, 5 de julio de 2016
Los cansados siglos
Así como las cosas de estos cansados siglos, las que por sus excesos y pecados devieran sepultarse en el eterno olvido, esas son aplaudidas, esas hallan favorables jueces, mecenas protectores y, en conclusión, de sus atrocidades y delitos la salida y el escape.
Gonzalo de Céspedes y Meneses. Varia fortuna del soldado Píndaro
sábado, 2 de julio de 2016
El buen negocio
Mateo Alemán. Guzmán de Alfarache
jueves, 30 de junio de 2016
La semilla de la realidad
El testimonio de los grandes contemplativos cristianos es unánime: cualquiera que sea su vida espiritual, ellos perciben la unión con Dios como real, con una realidad más existencial, más sólida, más plena de ser y de certeza, que cualquier otra experiencia del mundo físico. En este sentido, hay que afirmar que los contemplativos son los hombres más realistas.
René Voillaume. La contemplación hoy
martes, 28 de junio de 2016
La mano izquierda
Si haces el bien, que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu derecha. No debes conocer tu propio bien. De lo contrario, es ciertamente tu bien, pero no el de Cristo. El bien de Cristo, el bien del seguimiento, es hecho sin que se sepa. La verdadera obra del amor es siempre la obra que me es oculta. Cuidad de no conocerla. Sólo así será el bien de Dios. Si quiero conocer mi bien, mi amor, ya no es amor.
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