miércoles, 11 de mayo de 2016
La posibilidad de volar
En cierto sentido, cada liturgia es como un vuelo: no un vuelo que se pueda medir en kilómetros, sino el vuelo inconmensurable del espíritu. La liturgia es un vuelo tanto divino como humano que nos lleva hasta el mismo trono de Dios; en ella nos unimos con nuestra alabanza terrenal, a la de los ángeles y los santos. Éste es el tipo de vuelo que todos los devotos de todos los tiempos y lugares han realizado antes de nosotros.
Michael Kwatera. El ministerio litúrgico de los diáconos
sábado, 7 de mayo de 2016
La Crítica
El tiempo me ha convencido de que son más peligrosas las adulaciones que las críticas; porque estas últimas pueden ser el fuego que queme las impurezas de nuestro corazón; mientras que sobre las adulaciones pende una de las palabras más duras de Jesús: Ay de ustedes cuando todos hablen bien de sus personas, porque de ese modo trataron a los falsos profetas.
La cruz es el desierto donde se manifiesta el Dios vivo. Pero hay que quitarse las sandalias para acercarse a la zarza ardiente. La crítica es como el atrio del Templo que nos prepara para entrar limpios al santuario del Dios vivo; libres de todo apego y los apegos más peligrosos son lo que llamamos nuestros méritos o nuestra actividad apostólica.
Emiliano Tardif. Jesús está vivo
jueves, 5 de mayo de 2016
La eficacia de renunciar
Pero yo sigo creyendo que hay algo más en el Cielo v en la Tierra de lo que puede alcanzar la filosofía. Palpo la realidad del Demonio, considero eficaz el renunciamiento del anacoreta o de la monja de clausura —con eficacia paralela a la del agitador revolucionario—, y estimo que, puesto que en el principio fue el Verbo, la palabra es un menester sagrado.
No nos servimos de la palabra. Más bien es la palabra la que se sirve de nosotros.
Alfonso Canales. Antología de la Poesía Religiosa
lunes, 2 de mayo de 2016
Dejarlo venir
Después del día, el ruido, la fatiga,
rezamos un momento, en tanto un velo
de sueño y de ternura nubla el cielo
y anega nuestro amor la noche amiga.
Pero está bien así, que sólo diga
nuestra voz el comienzo. Así el desvelo
de Dios nos ve dormidos en su suelo
y con su piel de sombra nos abriga.
Tú déjale venir, subir sin ruido,
crecer de noche —un río que mañana
habrá llegado al pie de la ventana—,
tú déjale fundirnos en olvido,
pero al dormirte, siente cómo mana
y te besa su amor en mi latido.
Jose María Valverde. La Oración de la noche
viernes, 29 de abril de 2016
Los cargados de preguntas
Y, sin embargo, sé que te he negado
en muchas horas; sé que todavía
te he de negar quizás y que tu sombra
me habrá de vigilar desde la altura.
Tal vez sea mi carne y la de otros,
hilada en el tejido de los sueños,
menos que sombra, acaso sólo eso:
fantástico deseo impronunciable.
Nosotros los cargados de preguntas,
los padecidos de pregunta y sueño,
tal vez no merezcamos tu presencia
final, tras la jornada que termina.
...
Y acaso sea así; y acaso sea
necesario que tal consideremos
nuestro vivir, por merecer un día,
tras la fatiga entre la mar del odio
y la vacilación de Ti, mirarte
surgir feliz en medio de las olas.
Carlos Bousoño. Oración desde aquí
lunes, 25 de abril de 2016
Más allá de las creencias
La doctrina piadosa de Cristo pertenece a todas las ideologías y a todos los hombres buenos, sin distinción de razas ni de creencias.
Carlos Morla Lynch. En España con Federico García Lorca
jueves, 21 de abril de 2016
Quien ilumina el pensamiento
La fe en Dios no se edifica sobre argumentos. La fe tiene por base y argumento al mismo Dios. Creer es algo muy distinto de sacar conclusiones lógicas, algo muy distinto del saber. Creer es recibir un contenido que propiamente nuestra capacidad cognoscitiva no puede abarcar ni comprender y que por sí misma no sería capaz de encontrar.
Más tampoco creer es conocer con el corazón. La fe no es asunto del corazón, por más que también el tenga una lógica que la cabeza no entiende. La fe comienza por la audición y termina por una entrega total. Y aquel que tan suavemente nos ha tocado con la fe posee igualmente la fuerza de arrollarnos en el torrente de su propia vida, sin violar nuestra dignidad personal. El puede iluminar nuestro pensamiento y mover nuestra voluntad.
Frederick Van der Meer. El símbolo de la Fe
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