"El arte que trasciende, que ayuda a ver y encontrar al otro, que es expresión de la tradición y de la renovación de la fe y de belleza". Benedicto XVI

martes, 27 de octubre de 2009

Encuentro


No podemos buscar a Dios a menos que lo hubieramos hallado ya.


San Benito

lunes, 26 de octubre de 2009

Culturas efímeras


ÚLTIMO MODELO

Auto último modelo
mujer último modelo
Dios último modelo
el novísimo sale en la mañana
a su trabajo último modelo
a mediodía ya pasó de moda
en la tarde es un viejo ceniciento
por la noche se acuesta con la muerte
amante ultísimo modelo
y al otro día el mundo último modelo
lo incinera en el Parque del Recuerdo
el último modelo de la nada.

José Miguel Ibáñez Langlois. Poemas dogmáticos II

domingo, 25 de octubre de 2009

Paradoja del ateismo


El ateismo es un concepto negativo: la negación de Dios. Como negación que es, se determina por aquello que niega. Presupone ya un concepto o una representación de Dios, cuya realidad niega. El ateismo “moderno” (de los siglos XVIII al XX) aparece y vive dentro del espacio cristiano. Así como toda la filosofía de la edad moderna tiene como trasfondo la fe cristiana, así sucede también con el ateismo más moderno. Cuando niega a Dios, se está refiriendo al Dios de la fe Cristiana. Es en este sentido (por paradójico que parezca) un ateísmo “cristiano”, es decir, un ateismo que vive en el espacio vital y bajo las condiciones de la fe cristiana, pero en contradicción con su Dios.


Emerich Coreth. Dios en la historia del pensamiento filosófico.



sábado, 24 de octubre de 2009

La perspectiva de Dios


Y es, a veces, como si le abriese una clarísima puerta, y por ella (una luz) a manera de un relámpago, cuando, en una noche oscura, súbitamente esclarece las cosas y las hace ver clara y distintamente, y luego las deja a oscuras, aunque las formas y figuras de ellas se quedan en la fantasía; lo cual en el alma acaece muy más perfectamente, porque de tal manera se quedan en ella impresas aquellas cosas que con el espíritu vio aquella luz, que cada vez que advierte, las ve en sí como las vio antes; bien así como en el espejo se ven las formas que están en él cada vez que en el se miren ; y es de manera que ya aquellas formas de las cosas que vio, nunca jamás se le quitan del todo del alma, aunque por tiempo se van haciendo algo remotas.


San Juan de la Cruz. Subida del Monte Carmelo


domingo, 18 de octubre de 2009

Raíces verticales


El hombre privado de raíces y que ha perdido su carácter sagrado, se vuelve vulgar. Ya no es más que un personaje sociológico; se aniquila su misterio y sus poderes secretos. Un hombre tal ya no es más que producto de supermercado. La dimensión humana sólo puede adquirirse por la interioridad, en provecho de una estructura que le permite ocupar el lugar que le corresponde y al que tiene derecho. La radio, la televisión, la prensa confieren al hombre un saber horizontal que lo «hincha» y le produce la ilusión de un conocimiento que amenaza bastarle.

Marie-Madeleine Davy. La búsqueda y el encuentro. Conversaciones

jueves, 15 de octubre de 2009

Los ojos del espíritu



La autentica intuición artística va más allá de lo que perciben los sentidos y, penetrando la realidad, intenta interpretar su misterio escondido. Dicha intuición brota de lo más íntimo del alma humana, allí donde la aspiración a dar sentido a la propia vida se ve acompañada por la percepción fugaz de la belleza y de la unidad misteriosa de las cosas. Todos los artistas tienen en común la experiencia de la distancia insondable que existe entre la obra de sus manos, por lograda que sea, y la perfección fulgurante de la belleza percibida en el fervor del momento creativo: lo que logran expresar en lo que crean es sólo un tenue reflejo del esplendor que durante unos instantes ha brillado ante los ojos de su espíritu.



Juan Pablo II. Carta a los artistas


domingo, 11 de octubre de 2009

Virtud y felicidad


Vivimos gracias al alma, y tan solo por ella. En consecuencia, afirmamos que lo que produce el alma y lo que produce la virtud del alma son una sola y misma cosa. El Alma, entre otras cosas nos da la vida: luego, la virtud del alma nos hará vivir bién.

Por otra parte, decimos que vivir bien y obrar bien no es otra cosa que la felicidad: luego, ser feliz y la felicidad están en vivir bien. Y vivir bien consiste en vivir de acuerdo con la virtud. La virtud es, por tanto, el fin, la felicidad y lo mejor.

Aristóteles. Gran Ética