"Tienen alas", le grité a mi camarada, y los de delante retrocedimos un poco, en la medida en que lo permitieron los que venían empujando detrás. "Eso os asombra- dijo el viejo-, todos tenemos alas, pero no nos han servido de nada, y si pusiéramos arrancárnosla, lo haríamos."
Franz Kafka. Cuadernos


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