Todo hombre, el más insignificante y hasta el más vil, tiene asignada su misión por la Providencia (...). Nosotros no podemos ver el patrón de nuestra vida, pero sin duda está bien patente a los ojos del que ha de bordar la tapicería, (...) no siendo nosotros más que pequeñas cuadrículas del cañamazo del gigantesto tapiz.
Maurice Baring. La túnica sin costura
No hay comentarios:
Publicar un comentario