Si la Iglesia no cuida con severidad su integridad interna de doctrina y de costumbres y si, para abrirse a los muchos, aligera su patrimonio propio, puede que deje de escuchar las palabras del Apóstol a Timoteo, que le previene contra los falsos doctores. Y este es el peligro más inminente que se le presenta hoy a la Iglesia.
Julio Meinvielle. La Iglesia y el mundo moderno
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