A su imagen y semejanza
Quizás no era más que el origen del Cristo del Cerrito lo que había despertado en sus almas esa extraña creencia en un redentor harapiento como ellos, y que como ellos era continuamente burlado, escarnecido y muerto, desde que el mundo es mundo.
Augusto Roa Bastos. Hijo de Hombre.
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