Ahora que me levanté de la tumba, Dios tiene que casi matarnos a veces, para enseñarnos lecciones. Tan pronto como salí a la luz del cielo comencé otra larga excursión, apresurándome con todo mi corazón a guardar mi mente con la belleza del Señor y así estar preparado para cualquier destino, claro o oscuro. Y fue a partir de este momento que puede decirse que mis largas andanzas continuas han comenzado. Me he despedido de todos mis inventos mecánicos, decidido a dedicar el resto de mi vida al estudio de los inventos de Dios.
John Muir. Cuaderno de montaña
No hay comentarios:
Publicar un comentario