miércoles, 18 de julio de 2018

El enemigo


Q
uien quiera alistarse bajo la bandera de Cristo, primero que nada y ante todo, tiene que declarar la guerra a sus propios vicios, a su orgullo y a sus malos deseos. Si no es así, si falta la santidad de la vida, la pureza de costumbres, y la bondad de espíritu, entonces nada vale recabar para sí el nombre de cristiano.

John Locke. Epístolas

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