En todo momento debes esforzarte en alcanzar la pureza del corazón, esto es, manteniendo, en cierto modo, los sentidos corporales apagados, volverte hacia ti mismo cuanto te sea posible, cerrando con cuidado las puertas de tu corazón a las formas sensibles y a las imágenes de cosas terrenas.
Heinrich Seuse. El Libro de la verdad
No hay comentarios:
Publicar un comentario