viernes, 12 de enero de 2018

¡Hay Poesía! ¡Hay Dios!



¡Ya yo no estaba sola!... En armonioso grupo, 
como visión soñada, se dibujó en el aire 
de un ángel y una santa el contorno divino, 
que en un nimbo envolvía vago el sol de la tarde. 

Todo cuanto en mí había de pasión y ternura, 
de entusiasmo ferviente y gloriosos empeños, 
ante el sueño admirable que realizó el artista, 
volviendo a tomar vida, resucitó en mi pecho. 

Y orando y bendiciendo al que es todo hermosura 
se dobló mi rodilla, mi frente se inclinó 
ante Él, y, conturbada, exclamé de repente: 
«¡Hay arte! ¡Hay poesía!... Debe haber cielo. ¡Hay Dios!»

Rosalía de Castro. En las orillas del Sar

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