Podemos estar a oscuras y fríos, pero esto no es todavía el invierno.
La miseria congelada de siglos se rompe, se agrieta, empieza a desplazarse.
El trueno es el ruido de los témpanos, del deshielo, del diluvio, el despertar de
la primavera.
Gracias a Dios, ahora es nuestro tiempo, cuando el error nos sale al encuentro
por doquier,
para no dejarnos nunca, hasta que demos la zancada más larga del alma que
hombres y mujeres dieron alguna vez.
Los asuntos afectan ahora al alma. La empresa... es exploración en el misterio
de Dios.
Christopher Fry. Un sueño de prisioneros
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