La vida ha sido confiada a la libertad y corresponsabilidad de
la persona. El hombre no es dueño absoluto de su vida; es, simplemente
un administrador bajo la soberanía de Dios. El aceptar
la responsabilidad de la vida propia y de la de los demás es una
expresión destacada en el cuadro de la moral de alianza. El cuidar
de la vida de los demás, el transmitir responsabilidad frente a la
vida y promocionar su calidad son signos de verdadero monoteísmo,
de nuestra confesión de formar una familia presidida por Dios.
Bernhard Haring . Libertad y Fidelidad en Cristo.
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