La
auténtica y realista doctrina social católica es tolerante con la
debilidad humana y se aleja de peligrosos perfeccionismos:
mira con humildad y tenacidad la instauración de un orden
social que permita al ser humano cumplir de la mejor manera
posible la voluntad de Dios y conducirlo a una vida cristiana. Es una doctrina, pues, que rechaza
tanto el utopismo como un espiritualismo de gueto que no
reconozca a la fe ninguna capacidad ordenadora en el campo
de lo social y abandone el mundo a su destino.
Joseph Hóffner
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