El hombre conoce a
Dios no sólo desde su revelación en
Cristo, sino también a través de Dios
mismo en el Espíritu Santo. Si recibe la
salvación es no sólo desde Dios en
Cristo, sino también a través de Dios
en el Espíritu Santo. Dios es el sujeto de
la donación, de la recepción de la salvación
y del conocimiento de Dios. No
sólo ha otorgado a los hombres el derecho
a una reconciliación Consigo (y,
con ello, su justificación en sentido objetivo)
sino que también se encarga de
hacer posible la transmisión de ese regalo
de la reconciliación, derramando el
Espíritu Santo en la subjetividad del
hombre.
Karl Barth
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