Nos llamamos hermanos y hermanas
en la fe, y lo somos. En un mundo atravesado y agitado por numerosos
conflictos, esta es una buena noticia. Cada vez somos más conscientes
de que hoy las verdaderas diferencias no se dan entre católicos y
evangélicos ni entre católicos y ortodoxos, sino entre quienes creen en
el Dios misericordioso que se ha revelado en Jesucristo para salvación de
todos los hombres y quienes no comparten esta fe o todavía no la han
conocido realmente.
Walter Kasper. La unidad en Jesucristo
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