Así como las cosas de estos cansados siglos, las que por sus excesos y pecados devieran sepultarse en el eterno olvido, esas son aplaudidas, esas hallan favorables jueces, mecenas protectores y, en conclusión, de sus atrocidades y delitos la salida y el escape.
Gonzalo de Céspedes y Meneses. Varia fortuna del soldado Píndaro
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