Nos afligimos, y con razón, en pre§encia de
ciertas faltas; pero no debemos olvidar que, si
algunas veces hay todavía lodo en el valle, al
pie de la montaña, en la cima hay siempre aire
puro, blancura de nieve y un panorama sublime que
eleva el alma constantemente a Dios.
Reginaldo Garrigou-Langrange. Las tres vías y las tres conversiones
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