Ser discípulo, «caminar detrás» de Jesús (v. 24), implica
la «cruz» así interpretada: querer salvarse a sí mismo, asegurarse
uno mismo sus seguridades y confiar en el tener
(ganar el mundo entero) significa perderse. Vendrán días
de fracaso en que el creyente dirá, como el salmista: «Nadie
puede pagar a Dios rescate por su vida» (Sal 49 (48),8)
Claude Tassin. Evangelio según San Mateo
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