sábado, 27 de junio de 2015

La libertad de la oración


En el bosque aprendí a rezar. Decía: "¡Dios , quiéreme;  Dios, quiéreme!" Una vez me tiré al suelo y lloré mucho tiempo.

Respiré libre y feliz como después de una intensa oración.

Scipio Slataper. Mi Carso

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