No existe inmortalidad para quien no está apasionadamente
vivo. No existe vida tras la muerte para quien no ha encontrado nada que amar. Sólo
el amor sabe que amará siempre.
Abrirse a la muerte es como abrirse al amor: ambos exigen
salir de sí.
La verdadera muerte, la muerte inaceptable, es la ausencia de relación, la separación de los demás, de
nosotros mismos, de esa fuente interior de inspiración y amor que llamamos Dios.
Louis Evely. Eternizar la vida
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