Es un hecho claro que el aborto voluntario es una premeditada destrucción de vidas humanas. Es un acto de mortífera violencia.
Como científico no creo, yo sé y conozco que la vida humana comienza en la concepción y aunque no soy un religioso determinado, creo con todo mi corazón que existe una divinidad que nos ordena finalizar para siempre este triste y vergonzoso crimen contra la humanidad.
Bernard Nathanson. El grito silencioso
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