viernes, 5 de octubre de 2012

Paraíso abierto



La poderosa soledad se alegra
de ver las luces que su noche integra
¡Un cielo enorme que alojarla puede!

Y un goce primitivo, una alegría
de paraíso abierto se sucede.
Algo de Dios al mundo escalofría.

Carlos Pellicer. Sonetos de Esperanza

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